Una mosca me mira,
desde la flor moribunda, me mira…
y mientras yo veo a una sola, a cuantas de mi vez tu?
Podrá tu diminuto cerebro procesar mis complejas facetas?
Finalmente tendrás una imagen única de mi?
Una mosca me acompaña
de la sala a la cocina,
me da vueltas por encima
y se posa en el sillón.
Con sus patas delanteras
yo pienso que se acicala,
y se posa ahora en mi brazo
y más tarde en el mesón.
No quiero dejarte aquí
y después de escribirte tampoco te puedo matar.
Tal vez si te asusto te marchas
y no me rondas nunca más.
Chao mosca revoltosa,
afuera estarás mejor,
y no me des a mi las gracias
el poema te salvó.
Unai Rainheart
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